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¿Por qué la mayoría de las empresas fracasan en los primeros cinco años?

Emprender no es una carrera para corazones débiles. Por más emocionante que pueda parecer iniciar un negocio, lo cierto es que las probabilidades de éxito en el mundo del emprendimiento son reducidas. Para evitar caer en errores fatales, es importante entender por qué la mayoría de las empresas fracasan en los primeros cinco años.

Las estadísticas no dejan lugar a dudas. En México, la esperanza de vida de una empresa es de 7.8 años. Un tercio de las empresas muere durante su primer año de operación y las cifras de empresas fracasadas a los cinco años van del 66% al 80%. En pocas palabras, solo uno de cada cinco negocios emprendidos no cerrará sus puertas tras la cuesta inicial.

Nadie espera que el desarrollo de tu empresa esté exento de tropiezos. Sin embargo, solo haciendo un diagnóstico objetivo de tu situación actual podrás saber si vas por el camino correcto. Esperando ayudarte a fortalecer tu negocio, aquí te dejamos algunas de las causas más comunes por las que las empresas fracasan en sus primeros cinco años.

¿Por qué la mayoría de las empresas fracasan en los primeros cinco años?

Falta de compromiso

Iniciar un negocio por las razones equivocadas es una receta asegurada para el fracaso. Una empresa en crecimiento necesita cuidados intensivos, y solo si estás apasionado por tu producto y convencido de su viabilidad, podrás estar a la altura de los retos que se vienen.

Antes de seguir involucrándote más y más con algún proyecto, debes ser honesto sobre si realmente te sientes comprometido a seguir adelante. Sentir la necesidad de cambiar de giro el negocio o ya estar pensando en seguir con otra idea, son claras señales de alerta. Entre más pronto tomes tu decisión, menos severas serán las consecuencias para ti y tus stakeholders.

Desconocimiento del mercado

Pasar de la mesa de trabajo al espacio de ventas es la prueba de fuego para cualquier producto. Puede que esa idea que creías innovadora ya haya sido explotada bajo otro nombre, o puede que simplemente no sea lo que el público esté demandando en ese momento. Antes de invertir más tiempo y recursos de los que tu proyecto amerite, conoce bien el mercado al que esperas llegar y convéncete de que tu empresa tiene potencial para triunfar.

Asegúrate que tu modelo de negocios sea rentable y que realmente haya un público que desee adquirir tus productos. Hay quien intenta compensar su falta de diferenciación con precios más bajos solo para ser desplazado por la siguiente oferta más económica. No apuestes solo por una buena racha de ganancias antes de cerrar; crea un proyecto robusto y verás cómo los resultados no tardan en volverse sostenibles.

Planeación errónea

Tener una idea millonaria es solo el primer paso en la creación de una gran empresa. El problema para muchos es que no saben qué camino seguir después de ese inicio prometedor. Preparar un plan de ventas estructurado, diseñar tu línea de producción y conformar un equipo de trabajo a la altura de los retos es tan importante como el desarrollo del producto. Cumple en forma con estos requisitos y te estarás volviendo un competidor de verdad.

Más allá del ámbito económico, también debes ser consciente de los requisitos legales y fiscales que giran alrededor de un negocio. Tener la asesoría adecuada desde una etapa temprana te ayudará a sortear el laberinto burocrático que esto representa y te ahorrará muchos dolores de cabeza conforme avances en tu camino.

Finanzas inestables

El capital es el oxígeno de tu empresa y puedes imaginar lo que ocurre cuando éste deja de fluir. Invertir sin ver un retorno claro y planear alrededor de expectativas de ingresos por demás optimistas, pueden ser el inicio de una muerte agónica para el negocio. Por ello, hay que hablar de dinero desde el día uno.

Dentro de tu plan de negocio debes tener definido el capital inicial que vas a requerir, los gastos corrientes y el flujo de efectivo que tendrás en los primeros meses, así como los intereses que tus fuentes de financiamiento puedan generarte. Adquirir líneas de crédito puede ser un motor para el crecimiento de tu empresa siempre y cuando los sepas manejar con responsabilidad.

Una vez en marcha, deberás monitorear constantemente tus balances y estados financieros. De no contar con un sistema de contabilidad en forma estarás avanzando a tientas y sin saber realmente el estado de tu empresa.

Liderazgo deficiente

El buen o mal desempeño de una empresa suele ser un reflejo de sus líderes. No contar con un sentido de dirección claro llevará a tu equipo de trabajo a vivir en un ambiente de inestabilidad y conflicto. Por ello, es crucial que sepas asumir tu rol como un líder con visión y resiliente ante los problemas.

Aun cuando las cosas no vayan conforme al plan, procura tener una comunicación clara con todos tus colaboradores y mostrar certeza a la hora de tomar decisiones. No olvides que la gran mayoría de los emprendedores aprenden sobre la marcha las habilidades de gestión y liderazgo necesarias para llevar un negocio. Aun así, trata de evaluar tu desempeño con regularidad y capacitarte en las áreas donde tienes mayor dificultad.

Crecimiento descontrolado

Como líder, debes saber cuándo delegar y expandir tu equipo. Una cosa es trabajar duro; otra muy diferente es trabajar de forma inteligente. Tener a tu desarrollador en mostrador o a tu encargado de publicidad revisando las cuentas por cobrar no solo es un terrible manejo de capital humano: es el cóctel perfecto para un trabajo deficiente.

Conforme tus operaciones vayan creciendo, evita caer en el contratar por urgencia y rodéate de colaboradores que realmente compartan la visión de la empresa. Recuerda que desarrollar tu personal también es una inversión, por lo que debes pensar en tus contrataciones como futuros miembros clave de tu empresa.

Publicidad desatendida

El no dar importancia a una buena estrategia de mercadotecnia es uno de los errores más comunes entre emprendedores primerizos. Ora por priorizar otras áreas del negocio, ora por simplemente considerarla algo prescindible, los emprendedores suelen asumir que contar con un buen producto, será suficiente para generar ventas. Nada más lejos de la realidad.

Los clientes no llegan por sí solos a ningún establecimiento. Como negocio, necesitas hacer que tu marca empiece a sonar. Desde hacer simple publicidad boca a boca hasta generar presencia en redes sociales pueden marcar la diferencia en el crecimiento de tus ventas. Quizá no sea el momento de planear una campaña a gran escala, más no por ello dejes de tener los trabajos de publicidad en el radar.

El construir una empresa exitosa y sostenible requiere años de esfuerzo y los obstáculos siempre estarán a la vuelta de la esquina. Ahora que sabes por qué la mayoría de las empresas fracasan en los primeros cinco años, estás listo para reforzar tu estrategia actual y corregir curso de ser necesario.

¡Mucho éxito en tu camino!

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